Cómo escribir un relato corto en 10 pasos

escribir relatos cortos

El otro día, una compañera de alegrías y tristezas literarias me pidió consejo para escribir relatos cortos. Y como soy Generoso (jeje, ya era hora de que yo mismo hiciese el chiste con mi apellido), me puse a ello.

Cogí un pedazo de papel y un bolígrafo, mesé mi barba y apunté tres o cuatro ideas que le transmití en un grupo privado de Facebook. El resultado le gustó, pero le supo a poco, así que recogí el guante del suelo y me puse manos a la obra. O dedos al teclado.

Escribir un relato corto es tan fácil como tener una idea, sentarte y ponerla negro sobre blanco. O tan difícil. Yo mismo guardo en un cajón cientos de relatos que he creado en los últimos años. Mentira, están a salvo en una carpeta del ordenador a la que llamo ‘RelatosPublicablesOK_ParaCorregirOK_RevisarDeNuevoOK_ReplantearOK_ArrojarALaPapelera.doc’. También he publicado dos recopilaciones de relatos, ‘D.I.O.S.’ y ‘Cróhnicas con h’. Incluso conseguí que me ayudara a presentarlos Antonio Fraguas ‘Forges’.

Voy a contarte en diez pasos cómo escribir un relato corto que arrase en los concursos literarios, con el que cierres la boca a tu cuñado y del que te sientas orgulloso. Pero déjame decirte que este ejercicio ya lo practicaron otros antes que yo. Javier Muñiz lo hizo en su canal de YouTube. El blog de Sinjania, aquí (Cómo escribir un relato). Y el de Literautas con el post Cómo escribir un cuento corto. Nerea Nieto lo tituló Consejos para escribir un relato corto. Y David Olier, Guía sobre cómo escribir un buen relato corto.

Yo trataré de contarte mi propia experiencia. Será otro punto de vista, que al final es lo que enriquece este tipo de artículos.

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1. Elige el tema

Una anécdota familiar, una conversación captada en el Metro, una noticia en el periódico, un cotilleo de la vecina pesada, un sueño que apuntaste a medianoche, una obsesión… Cualquier idea sirve para escribir un relato corto. Cuenta algo que le pase a alguien. Así de sencillo y así de complejo.

Confieso que yo no elijo los temas. Más bien ellos me eligen a mí. Me siento a escribir con una frase en la cabeza y de ahí sale el cuento. Y a toro pasado, el tema. Una vez que lo conozco, me toca revisar el texto para cambiar algunos matices.

 

2. Plantea la estructura: inicio, nudo y desenlace

Todo relato parte de un inicio, que debe ser una frase con la suficiente fuerza como para enganchar al lector y crear un hilo conductor. Siempre que puedas, empieza el relato en medio de la acción. Eso aumentará el interés. Esta primera frase debe escribirse en función de la última. Así que, si no has ideado ya el final de tu cuento, seguramente tendrás que reescribirla una vez que lo hagas. Si quieres ver ejemplos de inicios de relatos de grandes escritores, aquí tienes once.

En el nudo, comprime la acción del relato. Incluye todos aquellos incidentes que enriquecen y encaminan la historia hacia el desenlace. Es la parte con chicha, el plato principal del menú. La intensidad debe ser tu bandera. Pero recréate lo justo. En un relato no puede sobrar nada. Y todavía te queda el postre.

El desenlace es esencial. Entre otras cosas, porque si le ha gustado al lector, buscará más relatos tuyos para leer. De ahí la importancia del catálogo, como dice Gabriella Campbell en uno de sus artículos. Si no encuentra nada más, corres el peligro de que se olvide de ti.

El final debe dejarte con la boca abierta (idea: ofrecerle ejemplares de mis libros de relatos al dentista). Puede ser un final lógico. O imprevisible. O una vuelta de tuerca al argumento. O una última frase que deje la historia en el aire, con la necesidad de una puntada que debe coserle el lector. En ningún caso crees un cliffhanger al estilo de las series de televisión. Eso está bien para cerrar el capítulo de una novela. Y mucho menos un deus ex machina. Para finales sin sentido, ya están ‘Los Serrano’.

Yo escribo los relatos por intuición. Arranco con una frase que me da vueltas en la cabeza y tiro de ella hasta exprimirla. Y luego os doy a beber el zumo. Por ejemplo, el relato que subí la semana pasada.

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El típico Dragón de Agua que frecuenta nuestros playas puede ser el comienzo de un relato corto.

 

3. Tatúate esto: la trama es la acción

Esa anécdota, sueño, desvarío, reflexión o chisme con el que iniciaste el relato, debes vestirla con más incidentes. Con la acción, en definitiva. La manera en la que colocas ese tejido, en la que dispones los elementos que desembocan en el mar, sería la trama. Mi consejo es que vayas aumentando la tensión del cuento, que gane en intensidad hasta la explosión final.

Para mí es la parte divertida, donde dejo volar la imaginación sin censurarla. Ya habrá tiempo en la fase de corrección para cargarme (casi) todo lo que he escrito.

 

4. No expliques, muestra

Esta regla vale para un relato corto o para una novela de mil páginas. Pero en un relato corto se hace más necesaria que nunca, porque ahorrar palabras es una de las bases del éxito, como verás en el punto 8.

Recuerdo a mi profesor de Escritura Creativa, Jesús Ferrero, hablándome de la novela autopsia. Consistía en mostrar los elementos, no pasarlos por el tamiz del narrador. Que el lector sacase sus propias conclusiones. Un buen ejemplo de esto son los cuentos de Raymond Carver.

No reproduzcas el monólogo interior del protagonista para explicar que está cansado de la actitud de su hijo. (A no ser que el relato esté narrado en forma de monólogo interior). Muestra con un par de acciones cómo el padre se aparta cuando su hijo viene a abrazarle o cómo aprieta los dientes y los puños cuando el heredero elude sus responsabilidades.

 

5. Permíteme que te dé algunos trucos

La elipsis es una figura en la que podemos confiar para abreviar el relato corto. No incluyas escenas que luego se expliquen con una frase final o con la actitud del protagonista. No se trata de birlar información al lector, sino más bien de jugar con su ausencia.

No abuses de las descripciones. En un cuento deben estar al servicio de la acción. Y ser breves hasta niveles microscópicos.

Los diálogos también deberían estar apoyando a la trama, no sólo mostrando a los personajes.

Intenta limitar el tiempo a un período muy corto. No puedes hablar de la historia de una familia de pescadores a lo largo del siglo XX. Eso déjalo para una novela. Limítate a narrar aquella vez que el hijo mayor salvó al padre de morir ahogado con una espina de lubina vengativa.

 

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Dibujar o hacer fotos al atardecer. He ahí la cuestión.

6. Cuenta las palabras del relato corto

Cualquier cuento menor de 300-400 palabras es un microcuento. Que también molan (mira aquí algunos ejemplos), pero ahora no estamos en eso. Un relato corto debe comprender entre 400 y 2.000 palabras.

Si se va más allá, hasta cerca de las 30.000, es un relato largo que ya coquetea con la novela corta. Pero aún le falta un movimiento más sensual de la cadera para llegar a ella.

Mis relatos, salvo cuatro o cinco excepciones que tengo ahora mismo en el horno, se circunscriben a la versión corta. ¿Y los tuyos?

 

7. Escríbelo en un tiempo razonable

Si el relato lo escribes durante un período muy largo, varios meses incluso, probablemente tu situación vital cambie, y eso afecte al relato. Lo ideal es terminarlo en una semana. Dos como mucho. Y después, dejarlo reposar durante el tiempo que consideres para entrar en la fase más importante: la de corrección.

 

8. Corrige con tijeras de podar

Si no tienes jardín, acércate ahora mismo a Leroy Merlín y agénciate unas.

¿Ya has vuelto? Pues manos a la obra.

  • Pregúntate si ha transcurrido el tiempo suficiente como para ver el relato con otros ojos.
  • Si es así, léelo en voz alta. Las cacofonías o las repeticiones se detectan mejor.
  • Te lo dije en uno de mis artículos: borra para escribir los mejores relatos cortos. No debe sobrarte ni una coma. Una frase que no esté justificada, resta potencia al relato. Una palabra de más, es un éxito menos.
  • Encuentra el verbo adecuado. No lo adornes con adverbios.
  • Los adjetivos son el enemigo a batir.
  • Describe a tu personaje con un par de rasgos que de verdad lo identifiquen.
  • Cíñete a la acción del relato. Las digresiones déjalas para las reuniones del colegio de tu hijo. O para las charlas futboleras.
  • Revisa los diálogos e intenta reducirlos a la mínima expresión.
  • ¿De verdad que esa descripción de sus ojos es necesaria? ¿Y esa otra de cómo las lágrimas se suicidaban desde sus mejillas?

 

9. Envía el relato corto a un concurso literario

Si puedes, compártelo en un grupo de Facebook para escritores y así recibes opiniones sesudas. O envíaselo a un lector cero profesional. O que lo lea ese amigo o amiga que devora los libros… Esto lo voy a decir con la boca pequeña y susurrando, pero si mi trabajo nutricional me lo permite, envíamelo a mí y en la medida que pueda te daré mi opinión.

Con todas los consejos que recibas, le das un par de vueltas más al relato, y a triunfar. O no. Entonces te centras en una nueva idea y a perfilar el mejor cuento que seas capaz.

 

10. Lee a todos los grandes cuentistas

Aquí sirve la misma teoría que para escribir una novela. Lee a los grandes cuentistas: Chejov, Carver, Monzó, Poe, Borges, Vian, Capote, Kafka… Si lo haces, algo se te pegará. Aunque apeste. Ya lo limpiarás luego.

 

Si aún no te has suscrito a mi blog, puedes hacerlo aquí mismo. Y te llevas “Concursator”, una guía muy chula para participar en concursos literarios. Prometo escribirte sólo cada dos semanas un correo con contenido inédito y exclusivo. Y con varios enlaces interesantes.



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6 comentarios sobre “Cómo escribir un relato corto en 10 pasos

  1. Excelente artículo, mi estimado. La compresión de información es el punto esencial de los relatos. De hecho, en lo particular, a mi me gusta resolver la trama con pequeñas pistas, disfrazarlas como información poco importante gracias a la compresión y ¡boom! el final. Creo que ese es el punto fuerte de todo relato corto o cuento.

  2. Buenísimo. Debería aplicarme el cuento, porque además, el relato es un género que aún no acabo de dominar. Cuando me pongo a crear una escaleta siempre me salen historias que necesitan pentalogías o heptalogías para ser contadas. Es un pequeño defectillo que tengo 😛

    No obstante, últimamente estoy experimentando muchísimo con el relato así que me guardo los consejos como oro en paño 😀

    1. El relato corto es un mundo en sí mismo, pero también ayuda mucho a la hora de crear una novela. Todos los recursos están ahí, pero en formato corto. Y puedes saltar de una historia a otra con más facilidad 🙂

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