Por qué la serie Juego de Tronos te ayuda a escribir mejor

Juego de Tronos te ayuda a escribir mejor

Estarás pensando: hala, otro listo que aprovecha el tirón de la serie para contar su rollo. Pues no y sí. Es decir, no soy tan listo, y sí trato de aprovecharme de la audiencia de la serie. Aunque puede que salga caminando por mi propio pie de este aparente callejón sin salida, así que no cierres la pestaña del navegador si te interesa saber cómo Juego de Tronos te ayuda a escribir mejor. Ni pases la hoja (a veces me gusta imaginar que imprimes el post, lo encuadernas con canutillo y lo lees en papel en medio de un monte en el que no hay cobertura para el móvil).

7 motivos por los que la serie Juego de Tronos te ayuda a escribir mejor

He especificado “la serie” en el titular porque si me refiriese a las novelas de George R. R. Martin no habría nada original que contar. Un libro siempre te ayuda a escribir. Siempre. Aprovechando de él lo bueno o descartando lo malo. La televisión (o el cine) cuenta con su propia narrativa, pero con un poco de imaginación se pueden extraer enseñanzas de ella.

Entonces, ¿cómo te puede ayudar la serie Juego de Tronos a crear mejores relatos?

Deja que me ponga los guantes de fregar y nos metemos en faena. (Aviso: hay pequeños spoilers de las primeras seis temporadas. Si eres una de las doce personas en España que aún no las ha visto, sigue leyendo con cuidado).

 

Empieza fuerte y acaba en todo lo alto. El arte del cliffhanger

Toda buena historia ha de atrapar desde la primera línea. Si no captas la atención del lector enseguida, se larga. En una novela tienes el margen de un par de páginas. Quizás un capítulo. Un relato no soporta más que un párrafo malo. En el segundo, el lector se ha marchado a tomar una cerveza con los amigos. Y no hablemos ya de los relatos cortos. Ahí cada palabra cuenta.

Juego de Tronos suele empezar los capítulos con una escena que atrapa tu atención y te pega a la pantalla del dispositivo hasta el final. Basta recordar el primero de esta séptima temporada. Y no digo más para no desvelar la trama.

Por otra parte, el cierre de una buena historia debe ser inolvidable. Que te deje con ganas de entrar en Amazon a buscar más libros de ese autor y añadirlos a tu kindle. Por cierto, aquí y aquí están los míos (guiño guiño codazo). En una novela el final se puede ir desarrollando desde muchas páginas atrás, pero el último capítulo ha de cumplir con las expectativas y desvelar todo lo que el escritor ha ido entretejiendo a lo largo de la historia. En un relato es la última página la que te da el golpe definitivo. En un relato corto, la frase final. Incluso la última palabra.

Juego de Tronos utiliza lo que en el lenguaje televisivo se denomina cliffhanger. Traducción: te dejan con los ojos abiertos como platos y con ganas de asesinar a los guionistas. Porque es imposible que aguantes una semana más (y no digamos un año) sin saber qué va a pasar con Jon Snow o Daenerys Targaryen. Pero ahí se queda Jon, acuchillado hasta en las pestañas. O Daenerys, dando a luz a un trío de dragones. O Arya Stark, rebanando, por fin, el pescuezo de Walder Frey.

Juego de Tronos te ayuda a escribir mejor
Jon Snow recibiendo lo que pide su apellido.

 

Alternar escenas para mantener la tensión narrativa

A veces la historia del protagonista necesita respirar, coger fuerzas para impulsarse más lejos. Si tu relato  cuenta con varios personajes secundarios, puedes jugar a dirigir la cámara hacia alguno de ellos y continuar con su historia. Y luego saltar hacia el siguiente. De manera que la narración no pierda intensidad. Que no le dé tiempo al lector a aburrirse.

Juego de Tronos es un perfecto ejemplo de eso. Al tratarse de una serie coral en la que los protagonistas están desperdigados por cada uno de los rincones de Poniente, no le han quedado muchas más opciones a los guionistas que alternar las narraciones. O eso, o los juntaban a todos en un mismo escenario. Y la última vez que sucedió algo parecido fue en una boda y tuvieron que encargar pintura roja extra a producción.

 

Una mujer protagonista mejora la narración

A ver cómo explico yo esto sin que se me tache de machista. Los hombres somos emocionalmente más limitados. Usamos una paleta de cuatro o cinco colores diferentes. Las mujeres son las esquimales de las emociones: pueden distinguir hasta cuarenta tonalidades de blanco. Y eso da mucho más juego a la hora de manejar al personaje en tu relato. Y lo digo yo, que la mayoría de mis personajes protagonistas son hombres.

Otra característica que pone a nuestro alcance más recursos es la fuerza. Si nuestro relato requiere de ella para solucionar los obstáculos, la mujer es (bajo el volumen de mi voz hasta convertirla en un susurro), por constitución, más débil que el hombre. Por eso, contar con una mujer protagonista te obliga a buscarle las cosquillas a la historia para salir airoso de ella.

Juego de Tronos te ayuda a escribir mejor por el tratamiento que da a las mujeres. Ellas son las verdaderas protagonistas de la serie. Vale, Jon Snow, Tyrion Lannister y Jaime Lannister molan. Pero el resto de protagonistas masculinos da la impresión de que están ahí a la espera de que alguien se los cargue.

¿Y ellas? Sansa Stark, Daenerys Targaryen, Cersei Lannistar, Arya Stark… Ellas son las que manejan el cotarro y las que tienen (o tendrán) Poniente a sus pies.

Juego de Tronos te ayuda a escribir mejor
Cuenta la leyenda que cada dragón gasta 19 cepillos dentales diarios.

 

El worldbuilding o la construcción de mundos

Si te dedicas a la fantasía o a la ciencia ficción, tendrás que construir tu mundo lo mejor posible. No hace falta que lo muestres todo en el relato, al menos no al principio, pero sí que esté en tu cabeza o escrito en otra parte. El escritor Brandon Sanderson habla de la teoría del iceberg. Sólo muestras un parte de ese mundo y el resto lo escondes. Es algo parecido a cuando creas una novela. Uno de mis profesores de escritura, Jesús Ferrero, decía que para crear había que destruir. Una novela de doscientas páginas lleva detrás un trabajo de creación de tramas y personajes de unas ochocientas más.

¿Qué has de crear? Todo. Desde la forma en que se comunican las personas hasta el combustible que emplean los vehículos. Cuanto más inventes, más verdadero parecerá el mundo a ojos del lector. Por ejemplo, un futuro en el que los policías conduzcan bicicletas que vuelan (sí, sí, como las de E.T.) y en el que los delincuentes huyan con botas que se deslizan por el aire. Y si se desatan, catacrof, caen a plomo contra el suelo. Ahí tendrías que pensar en la velocidad que alcanzan las bicicletas. En las pastillas especiales por si los agentes del orden se marean. En la dureza de las ruedas, que se ven sometidas a picotazos de las palomas. O en un dispersador de aves. También en la velocidad con la que caería el delincuente si pierde los cordones. Etcétera, etcétera, etcétera.

 

El hype o la creación de expectativas

Este argumento va más encaminado a la publicación de tu novela o libro de relatos. Y sí. Llegará ese momento. Tendrás que crearte un hashtag para moverla en redes sociales. Y hacer todo el ruido posible. Y pedir favores a amigos para que te echen una mano. Cualquier cosa para que se vaya creando una expectación en torno al libro.

En eso la serie Juego de Tronos es la reina. No hay semana en la que no se publique una noticia hablando de la búsqueda de exteriores, del rodaje, de lo que comen los protagonistas, del nuevo color del pelo de Jon Snow, del trailer de la siguiente temporada…

 

Los personajes han de evolucionar

Un personaje que permanece plano durante toda la historia sólo nos va a traer disgustos. El primero, que el lector cerrará el libro o apagará la tablet.

Si tu personaje empieza en un estado emocional A, debe terminar en un estado emocional H pasando por la B, la C, la D… Evidentemente, cuanto más corto sea el relato menos situaciones puede vivir. Pero el cambio es fundamental en tu protagonista. Le confiere un carácter más humano.

A mí hace años no me gustaba abrazar a la gente, no salía de mí. Me apetecía más estar encerrado en una habitación con mis historias. Ahora he evolucionado y puedo rozar un hombro. Confío en que en diez años pueda rozar el otro y antes de morir esté preparado para recibir a la muerte con los brazos abiertos.

Juego de Tronos te ayuda a escribir mejor porque sus personajes evolucionan. Jon Snow era un chaval que soñaba con enorgullecer a su padre. Ahora, en la séptima temporada, tiene pinta de que la va a liar muy gorda. Arya Stark era una mocosa que aprendía esgrima en la primera temporada y ahora rebana pescuezos con la frialdad que le otorga su sentimiento de venganza. Y Daenerys Targaryen comenzó siendo un objeto de intercambio y se ha convertido en la madre ejemplar del año.

Juego de Tronos te ayuda a escribir mejor

 

Y si falla todo lo demás, cárgate al protagonista

Este es el truco definitivo. Juego de Tronos lo ejemplifica en cuanto tiene oportunidad. Si estás escribiendo un relato corto sólo deberías tener un protagonista. Plantéate matarlo, pero en el último párrafo. Si lo que tienes entre manos es un relato más largo o una novela, quizás alguno de los secundarios principales pueda sufrir un infarto declarando amor eterno a su pareja. O un envenenamiento por acumulación de aceite de palma (jeje, palma; la palma) en una manifestación contra Mercadona. Cualquier cosa que rompa con lo establecido.

No hace falta que te diga la relación que tiene este punto con Juego de Tronos, ¿verdad?

Si has llegado hasta aquí, espero haber cumplido tus expectativas. Si es así, suscríbete a mi página o comparte el post (o las dos cosas). Te mandaré el abrazo virtual más fuerte del que soy capaz.

 

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6 comentarios sobre “Por qué la serie Juego de Tronos te ayuda a escribir mejor

  1. Excelente post, David. De acuerdo con todos los puntos que destacas. Al fin de cuentas, las series de TV son obras literarias puestas en imágenes, música y diálogos (como que parten de un guión literario); así que lo que en esencia funciona para su buena salud, también sirve para la escritura de narrativa. Sólo me atrevo a sugerirte un post donde puedas desarrollar el punto del “hype” pues, como ya lo han hecho en su momento y en sus blogs Ana González Duque y Gabriella Campbell, no se trata de atosigar en redes sociales con “spam” de “compra, compra, compra”, sino de desarrollar toda una estrategia que promocione el libro, y así evitar una idea equivocada al respecto.

    Te mando un grande abrazo desde México y es un gustazo que hayamos entrado en comunicación.

    1. Hola, Ernesto. Gracias por leerlo. Tienes razón, la estrategia de lanzamiento de un libro da para un post o para varios. Y no hay que llenar tu timeline de tuits animando a la compra. Eso sólo funcionó en 2011, cuando nadie lo hacía. En este no quería entrar en profundidad. Y Ana González Duque y Gabriella Campbell saben mucho de lanzamientos y lo explican mejor que yo 🙂

  2. Estoy bastante de acuerdo con todos los puntos que mencionas, excepto con el último. Canción de hielo y fuego (saga en la que está basada la serie) tiene muy bien justificadas cada una de las muertes (incluso las que no parecen tener una razón de primera mano), por lo que no solo responden a una especie de ardid para mantener al lector enganchado (aunque funcionen igual). De igual modo, buena entrada 🙂

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