Escribir en la nube: exprime hasta la pulpa tu tiempo como escritor

escribir en la nube

¿Recuerdas el último momento inesperado de tranquilidad que tuviste? Un rato de esos en los que podías haber aprovechado para escribir, pero estabas fuera de casa y tu relato corto aguardaba su continuación en un archivo del ordenador. A mí me pasaba a menudo. No soy un escritor emprendedor perfecto, afortunadamente. Trato de aprender de mis propios errores, y ese lo solventé (con el de procrastinar todavía sigo luchando).

Nuestra rutina diaria está programada casi al segundo: trabajo, responsabilidades familiares, tiempo para los amigos… De eso ya te hablé en 8 trucos para escribir relatos con una familia, un perro y un trabajo absorbente. Por eso sabe mal desaprovechar esos veinte minutos que la vida nos regala en contadas ocasiones.

¿Cuál es la solución para exprimir el tiempo extra? Escribir en la nube. Que no es lo mismo que estar en las nubes. O que escribir desde el paraíso. O que subirse a un avión y anotar todo lo que vemos desde la ventanilla. Por eso creo que es necesario este artículo: para contarte mi experiencia al respecto y que tú puedas sacar partido de ella.

escribir en la nube
Un amigo encontró a su media naranja en una frutería. Y desde entonces exprimieron el tiempo juntos.

 

¿Cuándo escribir en la nube?

Primero te hablaré de esos momentos aparentemente insustanciales que a mí me dan mucho juego. Diez o veinte minutos al día pueden marcar la diferencia en tu propósito de convertirte en escritor profesional.

La cola del supermercado

Un clásico. Y si tienes mi mala suerte para elegirlas, quizás los veinte minutos se conviertan en treinta o cuarenta. Entre paquetes de arroz y cajas de cereales, desarrolla tu mundo del futuro o saca brillo a ese nuevo personaje que se te ocurrió por la mañana antes de salir de casa.

Un trayecto en el Metro

No sólo contribuyes a mejorar la contaminación en tu ciudad. O a crear puestos de trabajo en el sector de los maquinistas. Encima escribes relatos cortos. Y si te pasa como a mí, que le coges el gusto, procurarás trasladarte a casi todos los lugares en el tren subterráneo. Se aconseja llevar una pinza para la nariz o aprender a aguantar la respiración de tres a cuatro minutos.

Esperando a tu cita

Si eres de los puntuales, te habrá tocado más de una vez apoyarte en una fachada y mirar lánguidamente al horizonte esperando la llegada de tu pareja. Ahí tienes otra oportunidad. En lugar de lamentarte por tu filosofía británica, continúa la historia que dejaste a medias en casa. Y cuando llegue, sonríe como si no hubiera pasado nada. Vuestra relación mejorará.

La consulta del dentista

Si eres capaz de resistir la tentación de leer esas biblias del corazón que alimentan tu sed de conocimientos inútiles, dale al cuento. ¿Qué importa si la reina de Inglaterra ha invitado a la fiesta de sus ciento noventa y seis años al fantasma de Lady Di? ¿O si Belén Esteban por fin se ha cargado a dos o tres colaboradores de Sálvame en defensa del honor de su hija Andreíta? Mientras esperas a que el dentista te haga un destrozo en la muela y otro en la cartera, exprime el tiempo y escribe. Que es gratis e indoloro.

En el baño sentado en la taza del retrete

Alguien tenía que decirlo. Cagando se tienen las mejores ideas. Y si no las anotas, se van por el retrete al tirar de la cadena.

 

Ordenador, móvil y tableta. La trilogía perfecta para escribir en la nube. Al nivel de La guerra de las galaxias (la original) o El Padrino. No, de Matrix sólo es buena la primera.

¿Cómo escribir en la nube?

Olvídate de libretas y bolígrafos. Al menos durante unos minutos. Pero es muy bonito escribir a mano, pensarás. Si tu letra se parece a la mía, que es la que utilizan en los exámenes de la carrera de medicina como modelo para escribir las recetas, no es bonito. Y un cuaderno de caligrafía de primaria no nos vendría nada mal a los dos.

Escribir en la nube es una genialidad propia de la era tecnológica en la que habitamos. Al nivel de los drones sorteando palomas entre los tejados para traerte un paquete a casa. O de la realidad virtual aplicada a los videojuegos y a la enseñanza. A mí me facilita mucho la vida como escritor. Y espero que a partir de hoy, también a ti.

¿Qué necesitas para escribir en la nube?

No me quiero extender en el tema de las Apps. Para eso existen otros artículos mucho más interesantes que el mío. Sólo pretendo mostrarte mi experiencia. Pero como uso un ordenador de Apple (aparte de escritor soy diseñador gráfico), mencionaré alguna aplicación de pasada para que la tengas como referencia.

Yo uso iPages, un procesador de texto del sistema operativo de Mac que cuenta los caracteres y las palabras. Y te permite, atención, algo inesperado… ESCRIBIR. También formatea los textos con diferentes opciones: negrita, cursiva, alineación de los párrafos, cuerpo de letra, viñetas… Además, puedes colaborar con otras personas en el mismo documento, imprimirlo o establecer marcadores. Y lo más importante: guarda los archivos en la nube. Es decir, salvo tormenta de rayos y truenos en forma de grupo de piratas informáticos sin escrúpulos, puedes acceder a ellos desde cualquier lugar del mundo.

Paréntesis: aconsejo hacer copias de seguridad regularmente en un pincho USB.

¿Cómo usas el material de la nube?

Con la misma aplicación en los diferentes dispositivos. Te pondré un ejemplo de un día cualquiera en mi vida. No te preocupes, que me saltaré la parte en la que me cepillo los dientes, estiro las sábanas y decido con qué ropa vestirme.

Escribo en el ordenador desde las 6:00 (o 6:30 si el pegamento de las sábanas es demasiado fuerte). Recuerda, en el iPages. Si eres de Android, además de retarte a un duelo al amanecer, puedes usar el Evernote o el paquete de Office de Microsoft (en iOS también, claro).

8:30. Me levanto de la silla, desayuno y me pongo el traje de diseñador gráfico (el mismo, pero con colores más chillones).

15:30. Hago una pausa para ir a buscar a mi hijo al colegio en Metro. Me llevo el iPad (una tableta o el propio móvil si trabajas en Android) y aprovecho para corregir relatos o escribir algún microcuento. Y lo hago en la aplicación iPages, que tiene su correspondiente versión tanto en móvil como en tableta. OJO: si tienes un dispositivo sin conexión a internet, acuérdate de actualizar bajo wifi la última versión del documento antes de salir de casa.

16:30. Dejo a mi único heredero en casa de su madre por circunstancias que ahora no vienen al caso. Vuelvo en autobús a la mía. Otros diez minutos para dedicárselos a forjar mi sueño de escribir como Paul Auster. Con el archivo de texto en la nube.

17:00. Segunda parte de la jornada como diseñador gráfico. El pan y la leche no se pagan solos. Y hablando de comer…

19:30. Me acerco día sí y día no al supermercado. ¿Recuerdas el tema de las colas? Pues aquí llegan. Si no quieres hacer la compra con la tableta, puedes continuar en el móvil. Este relato que publiqué en el blog y del que estoy particularmente satisfecho, Barrizal de hierbajos, empezó a gestarse en una cola del Día.

23:00. Tumbado en la cama, leo en el iPad o en papel libros como los que os recomendaba en el artículo Once inicios de relatos que debes leer al menos una vez en la vida. También uso el teléfono móvil y tiro de feeds para echar un vistazo a las nuevas publicaciones de mis blogs favoritos. Nunca dejo de aprender.

00.00. Despedida y cierre.

Da lo mismo cómo sea tu jornada. Hueco para escribir siempre vas a encontrar. Lo importante es querer buscarlos. Y escribir en la nube ayuda. De verdad.


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Y si quieres conocer cómo escribo en las distancias cortas, estos son mis dos libros de relatos publicados hasta el momento. Mi casero te lo agradecerá.

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2 comentarios sobre “Escribir en la nube: exprime hasta la pulpa tu tiempo como escritor

  1. Me ha encantado este post, me hubiese gustado dejar en su día el comentario, pero el tiempo tirano me ha concedido llegar más bien tarde que temprano. Creo que jamás volveré a pisar un Dia sin acordarme de ti y considerarlo una especie de templo de inspiración. Bromas a parte, este artículo es toda un estímulo para todos aquellos que queremos mejorar, pero sin embargo “no tenemos tiempo”, una excusa tras la que escudarse y que, hoy, se convierte en falso mito.

    1. El Dia es un supermercado que se presta mucho a escribir en la nube. Las cosas son larguísimas porque tienen explotadas a las cajeras. Yo, además, juego con la ventaja de que siempre elijo la que se fastidia el aparato para cobrar con tarjeta.

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