El vacío de la página en blanco

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Desde ya, os advierto que este post va a ser raro. Las palabras se irán colocando en un orden que plasmará un resultado distinto al habitual. Imaginaos que vais a cocinar un besugo al horno y no tenéis besugo, ni patatas, ni sal, ni aceite de oliva, ni siquiera un horno en el que meterlo; pero debéis cocinar un besugo porque os habéis comprometido con unos amigos que vienen a cenar en un rato. ¿Imposible? Tiene pinta, pero yo lo voy a intentar.

El típico besugo que no sabe ni escribir.

El vacío de la página en blanco

Hoy es uno de esos días en los que me enfrento a la página en blanco sin una noción clara de lo que voy a escribir. Llevo horas dándole vueltas a lo que quiero hacer con este rincón de internet, si publicar relatos cortos es suficiente para que crezca como me gustaría o debo combinarlo con artículos sobre el proceso de creación. He buscado en internet blogs que me orienten, que resuelvan el crucigrama lleno de definiciones que aparentemente sé, pero que no acierto a resolver.

El primero al que he recurrido es al de Gabriella Campbell, con seguridad la mujer que más conocimientos atesora sobre creación literaria dentro del grupo de las que no se le ha subido a la cabeza. Seguro que habrá alguna que sepa más, aunque será tan inaccesible que no se mostrará en público ni para tomar un café. Gabriella y su fantástico humor (este espantoso juego de palabras lo entenderéis mejor los que hayáis leído su blog) me ha ayudado varias veces con artículos que abarcan casi todo el espectro de la creación literaria.

Luego he buscado blogs que me aconsejen temas sobre los que escribir, y he dado con algunos muy imaginativos, como este foro del Portal del Escritor creado por Diana P. Morales, o el de Literautas. He sacado ideas magníficas para armar varios post que iré publicando en las próximas semanas, si al final decido que esta página vaya en esa línea.

Por último, he tropezado con la página de Márketing online para escritores, que da unos consejos muy interesantes, y que seguro implementaré a corto plazo para que no podáis resistiros a mis encantos y compréis mis libros de relatos. Por cierto, aquí tenéis el enlace ––––> D.I.O.S. y Cróhnicas con h <–––– por si os apetece cotillear o gastaros lo que os costaría el café de hoy. Espero concretar estas inquietudes y dirigir mis textos en uno u otro sentido.

Siempre me ha fascinado la gente que, teniendo las soluciones al final de la revista de crucigramas, empleaba horas en intentar resolverlos.

[Suena el móvil. David detiene la escritura y descuelga. Una voz programada le recuerda que al día siguiente tiene una cita médica. Rechina los dientes, mira fijamente la pantalla del dispositivo y lo apaga. En el momento en el que pulsa el botón, ya se está arrepintiendo. Lo enciende de nuevo, lo silencia y se promete no volver a mirar la pantalla. Esto lo dice mirando la pantalla].

SEO y diseño gráfico

Desde la semana pasada, estoy inmerso en un curso de SEO que me está ofreciendo una perspectiva que no imaginaba. Por un lado, aporta recursos a mi trabajo como diseñador de páginas web, pero sobre todo lo quiero aplicar a mi faceta de escritor. Aunque quizás no sea mala idea mostraros la última campaña gráfica de Semana Santa que he realizado para la cadena de Hoteles Silken, o algún consejo sobre retoque fotográfico para vuestros selfies o imágenes de comida que subís a Instagram, o compartir las ilustraciones de algún personaje relevante del sector…

Dudas y más dudas. ¿No se reduce a eso la vida, a tomar decisiones, y casi todas equivocadas? Por cierto, si os interesa saber más de mi faceta de diseñador gráfico, aquí: crohnicas.com.

Hala, ya os he colado un par de enlaces. Al menos una cosa he sacado en claro del curso de SEO: la optimización obsesiva de la página para posicionarla más arriba en los buscadores. Habréis notado un aumento de la velocidad con la que accedéis a ella, ¿verdad? Ese sí es un arranque en la línea que quiero.

[David sonríe y se da palmaditas en la espalda, como si se quitara el polvo. Con la tercera se atraganta].

A esa boca le hace falta una buena ducha dental.

Un grito de socorro

Un saludo desde la distancia a los que os habéis marchado, y un abrazo fuerte a los que estáis a punto de hacerlo. Aquí sigo, preguntándome en voz alta qué voy a hacer. La vecina me ha dado un toque a través de la pared, así que bajaré un poco el volumen del monólogo. Total, a vosotros no os afecta. A MENOS QUE EMPIECE A ESCRIBIR ASÍ, COMO SI ESTUVIERA GRITANDO.

¿Mezclaré relatos, humor y diseño gráfico? ¿Me centraré en los relatos y el humor e iré añadiendo reflexiones en torno al mundo de la escritura que no van a interesar ni a mi madre (bueno, a mi madre, siempre)? ¿Subiré críticas literarias, de cine o de series de televisión (de abdominales no sabría ni por dónde empezar)? ¿Compartiré recetas de cocina de subsistencia para padres separados que desconocen cómo freírse un huevo?

En menos de tres segundos, adivinar dónde se encuentran los ojos de este ejemplar de cerdo.

Padre divorciado busca piso bueno, bonito y barato

Ahí está, se encendió la luz: un blog de relatos y artículos de humor con colaboraciones regulares de Antonio, un padre recién separado que sobrevive en un camping a las afueras de Madrid a base de arroz, pasta y filetes de pollo a la plancha. Intentaría que no se pusiera emotivo y empezase a soltarnos sus mierdas sobre la maravillosa vida que llevaba antes de separarse y la ruina en la que se ha convertido una vez que firmó el acuerdo de separación. Serían relatos cortos, casi anécdotas, inspirados libremente en mi propia vida.

Si no os gusta la idea, dejadme un comentario con el que pueda justificar mi fracaso a medio plazo. Y si os gusta, aportadlo también. «David, ya te habían avisado los lectores de que no les interesaban en absoluto las andanzas de un padre separado, y tú erre que erre hasta que te has hundido», me repetiré refrescándome en el barro del camping, gruñendo igual que un cerdo. O «¿ves como tu inseguridad no estaba justificada y has convertido el blog en un sitio de referencia para padres solteros que necesitaban un lugar al que agarrarse antes de caer en el pozo?». Sería precioso capitanear ese naufragio.

Relatos cortos: ¿sí o no?

También se me ha pasado por la cabeza realizar un sondeo entre vosotros, para que me orientéis acerca de vuestras preferencias. Al fin y al cabo, vais a ser los receptores del tinglado que monte, los jueces, fiscales y abogados de mis textos, los basureros que engancharán al camión el contenedor de papel con mis entradas al blog. Una de mis muchas y variadas inseguridades se aterroriza ante la perspectiva de que nadie responda al cuestionario. Eso concluiría que la gente que me lee no llega más allá del primer párrafo y se marchó hace tiempo. O sí me lee, pero no desea salir del anonimato ni arrodillándome.

Porque de eso trata al final esta reflexión, de preguntarme a mí mismo, y también a vosotros, si la línea actual de publicar relatos cortos es la correcta, o debería salpimentarla con reflexiones de otro tipo. Incluso si convendría que le diera la vuelta y que la subida de relatos y textos de humor fuera anecdótica y el foco principal se centrase en, por ejemplo, la cría de caracoles en ambientes secos. Infructuosa, ya os lo adelanto.

[David se levanta un momento del ordenador y se va a preparar un café. Aprovecha para revisar los mensajes del móvil y descubre uno de un amigo de la infancia. Viaja en el tiempo treinta años y revive escenas que creía olvidadas, como cuando llamaban a los telefonillos de las casas y salían corriendo. No existía internet, al menos para el gran público. Los blogs, tampoco. Si querías promocionar tus textos, tenías que colocar papel calca en la máquina de escribir, hacer varias copias del relato y distribuirlas entre amigos y vecinos. David vuelve al ordenador con el café en la mano].

Murieron con las zapatillas puestas.

¿Seguís ahí? Probablemente esté hablando solo. Hacedme una señal si leéis esta frase: golpead la pantalla del móvil, mandadme una carta escrita a mano, enviadme una descarga de diez mil voltios. Cualquier cosa me servirá para descartar la idea de que estas líneas no las van a leer ni las arañas del motor de búsquedas de Google. Sigo reflexionando en voz alta. O en voz baja. ¿Hacia dónde dirigir los pasos? Ese acantilado parece un buen lugar. Si me asomo veré al fondo todas las personas que intentaron crear algo y fracasaron. Sólo me hace falta un empujón. Un pequeño empujón y acabaré el post de una vez.

[Una mano invisible se apoya sobre la espalda de David y le arroja al vacío de la página en blanco].

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Créditos de imágenes:

Apertura: Foter.com
Besugo: jlastras via Foter.com / CC BY
Crucigrama: A30_Tsitika via Foter.com / CC BY-NC-ND
Grito: joãokẽdal via Foter.com / CC BY-NC
Cerdo: foter.com
Zapatillas: gerantu via Foter.com / CC BY-NC-SA

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