Quince cosas que te pueden suceder de camino al trabajo

microrrelatos de camino al trabajo

Inicio con este post un ejercicio experimental (y no es el primero) en el que me encantaría contar con vuestra ayuda. Se trata de que os imaginéis una situación y yo escriba quince microrrelatos con ella. Cuando era pequeño había un tipo, Moncho Borrajo, que pedía a varias personas del público que le dieran una palabra, y cuando tenía seis o siete improvisaba una canción en directo. La idea es un poco esa: vosotros me dejáis en los comentarios una escena, y yo creo quince relatos cortos diferentes en torno a ella (si hay muchas, elegiré las más inspiradoras). Para empezar, he utilizado como ejemplo un ejercicio del taller creativo de Diana P. Morales en el Portal del escritor: quince cosas que pueden suceder de camino al trabajo, convertidas en quince microrrelatos.

El rayo

Una tormenta eléctrica le sorprende al girar la primera calle. Un rayo cae justo encima de él y le chamusca el ala de sombrero que ese día ha decidido llevar para cubrir un grano que le ha salido en la parte superior de la frente.

El andén

El Metro está cerrado porque una chica ha caído desde el andén. Llega la ambulancia y dos sanitarios se meten en la boca de la estación. El hombre aprovecha y se cuela detrás de ellos. Al llegar al andén, descubre que el cuerpo de la chica, que está retorcido en forma de zeta, es una compañera andaluza del trabajo a la que tiró los tejos semanas atrás sin fruto alguno.

El cinturón

El pantalón le aprieta en la cintura. Se afloja el cinturón un agujero, luego otro, y otro más, pero de alguna forma su estómago se hincha como un globo hasta que eleva su cuerpo y flota por encima de los edificios.

Sábado

Sale para el trabajo con la hora justa. Atraviesa la ciudad en coche hasta la oficina, saltándose semáforos en rojo y esquivando a peatones en varios pasos de cebra. La última vez que llegó tarde el jefe amenazó con despedirle. Aparca en un vado y, al intentar acceder al edificio, está cerrado. “Hoy es sábado”, le advierte el portero del edificio de al lado.

WhatsApp

Se olvida del móvil. Decide no volver a por él. El día transcurre con una sensación de serenidad como no recuerda en mucho tiempo. No hay redes sociales que consultar, ni mensajes de whastapp que responder, ni llamadas que desviar. «Mañana lo repito», se promete. Al llegar a casa, ochenta y cinco mensajes en la pantalla del móvil. El último le avisa de que su madre ha fallecido pronunciando su nombre.

El panadero

El panadero le detiene al salir del portal para confesarle que el pan que le vendió ayer llevaba harina envenenada, que corra al hospital más cercano. Sube a casa a avisar a su mujer, que es la única que come pan en su casa.

Lunas tintadas

En el primer semáforo, la mujer del coche de la izquierda le recrimina un adelantamiento mal efectuado. Él agacha la cabeza, aprieta los dientes y se promete a sí mismo poner lunas tintadas para que no le vean desde fuera.

Un tiro

Lleva el arma en el bolsillo interior de la chaqueta. Al primero que le pida un euro para comer, con aspecto sospechoso de que se lo va a fumar, le descerraja un tiro.

La colonia

Ha cambiado de colonia a una más barata. El anuncio le prometía un éxito abrumador con las mujeres. Guiña el ojo a todas las que ve, hasta que una le devuelve el guiño. También ha visto el anuncio y ha reconocido el olor de la colonia que le prometía un hombre elegante, educado y asquerosamente rico.

El despido

Sale de casa con los datos económicos en la cabeza. Cien mil euros de pérdidas en tres meses si no reducen gastos. Llega a la oficina y lo primero que hace es mostrárselos al director, que de inmediato le presenta la carta de despido como medida inicial de ajuste.

El trapito

El tren se detiene en cada una de las estaciones mucho más tiempo del habitual. Los restos de dos personas que se tiraron a las vías al principio de la línea están pegados a las ruedas, y en cada parada un operario de limpieza les pasa un trapito.

El fin del mundo

En la televisión acaban de anunciar el fin del mundo, pero él decide ir a trabajar y sacar adelante un montón de papeles atrasados por si acaso el informativo estaba equivocado.

El divorcio

Sale de casa después de la enésima discusión con su mujer. Decide llamarla desde el trabajo para pedirle el divorcio, pero por el camino tropieza con los cordones de los zapatos y se abre la cabeza. Al despertar en la cama del hospital no recuerda nada de su vida, y se enamora de la mujer que le acaricia el rostro y llora aliviada.

El mosquito

Un mosquito pita junto a su oído desde que se ha metido en el coche. Tras cada cambio de marcha, aprovecha para intentar cazarlo con la mano. En una de los gestos se desvía y se da un tortazo en la cara, que le aturde lo justo para estrellarse contra un bolardo. Él sale sin un rasguño, pero el mosquito se estampa contra el cristal y se desmenuza en mil pedazos.

La pala

Baja el último escalón del portal y al apoyar el pie nota cómo algo le cruje por dentro. Cojea hasta la calle y de forzar la postura se le parte la rodilla. Pierde el equilibrio y cae contra el suelo, rompiéndose la cadera y un brazo. Un vecino que sale a bajar la basura le ve sufriendo tanto que decide rematarlo con la pala del jardinero.

 

Y hasta aquí el resultado de mi propuesta. Me encantaría que dejaseis un comentario justo debajo de esto, donde casualmente dice “comentarios” 😉

Proponedme una nueva situación y la semana que viene intentaré publicar quince microrrelatos en torno a ella.

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8 comentarios sobre “Quince cosas que te pueden suceder de camino al trabajo

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