El coleccionista

De niño coleccionaba cromos que pegaba en los álbumes con un engrudo que le fabricaba su abuela, lagartijas que introducía en un bote de cristal después de haberlas cercenado el rabo, conchas que recogía los veranos en la playa y que se acumulaban en una bolsa de plástico el resto del año.

De joven hizo acopio de tebeos que compraba en el quiosco y que leía de camino a casa, suspensos que aumentaban el consumo de ibuprofeno entre sus padres, moratones que tatuaban su cuerpo en interminables recreos.

De adulto recopiló fracasos amorosos, reproches, gritos, portazos, noches en vela, advertencias laborales, despidos, deambulaciones, pequeños hurtos, atracos, prisiones.

En su vejez, coleccionó recuerdos que vomitaba sobre el papel. Hasta que se desprendió del último y murió.

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