papa superhéroe

Mi papá es un superhéroe

Mi papá es el mejor padre del mundo. Siempre que llega a casa me da un abrazo y un beso. Aunque esté enfadado o triste por cosas de mayores, como estos días. Me encanta cuando me frota la cabeza con su mano. Es como un terremoto de caricias. Lo que no me gusta es que me laven el pelo al bañarme. Creo que se me va su olor.

Leer másMi papá es un superhéroe

La extraordinaria e inolvidable epopeya de un par de gafas

Érase una vez un par de gafas olvidadas sobre una mesa junto a un plato de croquetas y una ensalada de la casa a treinta y cinco con cincuenta. El propietario, en un arrebato de pánico, había colgado el móvil, se había levantado de la mesa y había huido del restaurante como si su coche, en doble fila, estuviera luchando contra la grúa para evitar que lo devorase. 

Leer másLa extraordinaria e inolvidable epopeya de un par de gafas

Yo morí hace diez años

Yo morí hace diez años

Yo morí hace diez años, pero no me da la gana largarme de esta casa. Acumulo demasiados recuerdos en esas estanterías. Guardo momentos en cada uno de los rincones de las habitaciones, como pelusas que se encadenan a los rodamientos huyendo del aspirador. Atesoro frases pronunciadas aquí y allá, hechizos que impiden que desaparezca. Y además, está Sara.

Leer másYo morí hace diez años

Procrastinación sin remordimientos

Pulsó el botón rojo del mando y envió la señal del televisor al olvido. Pronunció en alto una cifra de neuronas, trescientas cuarenta y seis. Calculó que, con esa pérdida progresiva, en diez años alimentándose de programas absurdos su inteligencia ya no estaría ni para resolver la sopa de letras impresa en el menú infantil de los restaurantes.

Leer másProcrastinación sin remordimientos

Sé que no existo

Sé que no existo

Sé que no existo, que sólo soy alguien en la imaginación del que me está escribiendo ahora mismo, que dejaré de respirar en cuanto él levante el bolígrafo del papel y se dedique a otra cosa, seguramente más prosaica, como llevar a los niños al colegio, cepillarse los dientes o pasar la aspiradora.

Leer másSé que no existo

La habitación

Pensó que la luz que conseguía atravesar la persiana distorsionaba las formas de su habitación hasta hacerla irreconocible. O que un exceso de nocturnidad y alcohol había borrado de su memoria muros, adornos, olores y rutinas. O lo más aventurado de todo, que una familia de alienígenas se encaprichó de él, le abdujo una noche de tormenta eléctrica y le construyó una mala réplica de su casa en el último rincón de la galaxia. Aun a riesgo de equivocarse, descartó la tercera opción. No se creía mucho lo de la vida inteligente en otros planetas. Ni siquiera en el suyo.

Leer másLa habitación

Seis meses

Otra vez he vuelto a oír la canción en una de esas emisoras de radio que emiten en círculo. Otra vez nos he visto corriendo por la playa, desnudos, en el verano que pasamos reconociéndonos el uno en el otro. Otra vez he recorrido las calles de nuestra historia, los recovecos oscuros, los edificios luminosos, los parques en los que nos cubríamos de besos. Otra vez he recordado los sueños que nos empeñamos en cumplir, a contracorriente, ignorando los ecos de tu enfermedad.

Leer másSeis meses