Relato: Los calcetines desparejados

¿Cuántas veces te has preguntado a dónde ha ido a parar un calcetín? En el relato número 30 del #RetoRayBradbury, desvelo la explicación de los calcetines desparejados.

Relato: Los calcetines desparejados

–Allá vamos –dijo un calcetín.

–Cariño, no te separes de mí –respondió otro calcetín.

Arrojados al tambor de la lavadora, temen que sea la última ocasión en la que sus cuerpos se rocen.

No es esta una historia corriente. Los personajes no son los habituales protagonistas de un relato, pero tenía que contar la historia. Se lo debía al mundo. Son demasiados años callándome la verdad.

–Me mareo. No logro acostumbrarme a tanta vuelta.

–A mí me mata la humedad.

–¿No os irrita el jabón? Daría un mes de vida por un lavado sin él.

–¿Habéis visto esa moneda suelta? Ya la echarán de menos.

Lo advertí. No es un relato al uso. El origen de los calcetines desparejados es un drama silenciado desde la llegada de las lavadoras a los hogares. Y es mi responsabilidad gritarle al mundo la verdad.

–Qué asco. Otra vez zurraspa en los calzoncillos.

–Ese lleva poluciones nocturnas.

–¿Sabemos ya si se ha acostado con la chica del pelo rojo?

–Calla, calla, que la otra noche me dejó tirada en suelo ajeno. Y un buen rato.

–Eso es que follaron.

–Digo yo.

–A mí, una vez, me dejó en sus pies mientras lo hacía.

–¿En la cama?

–Sí…

–¡Agarraos, que llega el centrifugado!

Ni una palabra de esto a nadie, por favor. Me pueden caer varios años. En la cárcel o en un hospital mental, no lo tengo claro. Lo sé, he dicho que necesitaba gritárselo al mundo, pero las implicaciones son tan graves…

–Está vomitando.

–Eso es suavizante.

–No lo creo. Uf, qué mareo.

–Aún quedan unos minutos.

–La cabeza me da vueltas.

–¿Qué cabeza?

–Ja, ja, ja.

Calcetines desparejados charlando de sus cosas. Os juro que es cierto. Lo he visto y lo he escuchado.

–Atentos, que ahora llega el momento.

–Cariño, cógeme del talón.

–Por si acaso, ha sido un placer compartir pies contigo.

–No digas eso. Aún nos quedan muchos paseos por delante.

La bomba de desagüe succiona con la fuerza de un huracán. Una moneda de diez céntimos se engancha en la goma del tambor. Una pinza de la ropa también queda atrapada.

Llega un momento clave. Dejad lo que tengáis entre manos y prestad atención a lo que viene ahora.

–Apriétame fuerte.

–No quiero desaparecer.

–No te soltaré.

–La corriente me arrastra.

–Ojalá un par de manos para sujetarte.

El calcetín azul se alarga resistiéndose a la fuerza centrifugadora, pero acaba rendido y cayendo en un diminuto agujero por el que se marcha el agua.

¿Era o no una escena trascendental?

calcetines desparejados

–¡Noooooooooo!

–No podemos hacer nada.

–Yo le quería.

–Piensa que se ha ido a un lugar mejor.

–Eso es una mentira piadosa.

–Tú quédate con esa idea. Te sentirás mejor.

El tubo del desagüe es un tobogán para el calcetín azul. El impulso lo arrastra hacia lo desconocido.

Años recibiendo calcetines desparejados, oyendo sus lamentos, tragándome sus mierdas. Por fin voy a soltar la verdad de su situación.

En medio del descenso, un desvío que va a parar a un contenedor gigante. Decenas de calcetines desparejados lloran sin consuelo.

–¿Dónde estamos?

–Ni idea.

–¿Alguien sabe qué es este lugar?

–El purgatorio, supongo.

–O el cielo. A mí me gusta.

–Más bien el infierno.

–¿Podéis dejar de llorar un segundo?

–Echo de menos a Laura.

–Yo a Juan.

–Y yo a…

–¡Silencio! Necesito pensar. Veamos, esto es un contenedor. Quizás el de las oficinas de objetos perdidos.

–Suena bien. A lo mejor recupero a Laura.

–Y yo a Carlos.

–Cómo me gustaría que estuviera aquí Ester.

–¡A callarse! Sois todos una panda de flojos. Apretaos bien la goma o no saldremos con vida de aquí.

¿Alguna vez os habéis preguntado de dónde salen los títeres con forma de calcetín? Soy el último de un clan que lleva décadas quedándose con las parejas de vuestros calcetines para pegarles ojos, narices y bocas. No penséis en ello como en un delito, sino como una segunda oportunidad. Ofrecemos a los calcetines la reencarnación, una segunda vida más significativa.

–Viene alguien.

–Bajad la voz.

–Dios mío, que no me lleve a mí.

–Permaneceremos junto hasta el final.

–Ha sido un placer, chicos.

–Una hermosa aventura.

–Yo habría añadido en la mochila el desodorante.

–Cierto. A alguno le habría venido muy bien.

–¡Es un hombre!

–Venid con papá.

Mete los calcetines en un saco, lo carga al hombro y se funde con la oscuridad.

Si echáis de menos un calcetín, pensad en él como en un actor de teatro que recorre el mundo sacando sonrisas a los niños. Y aplaudid fuerte. El espectáculo debe continuar.

Si te suscribes al blog, te llevas “21 libros de relatos a los que deberías echar un ojo”, una lista de libros de relatos a los que merece la pena prestar atención. Una vez al mes, te llegará un correo con recomendaciones de lectura, concursos y algunas sorpresas más.

 

Consentimiento *
 
Yo, David Generoso Gil, usaré la información de este formulario para enviarte emails con información de mi blog, promociones exclusivas y contenido inédito relacionado con la escritura.

Al suscribirte, me das permiso para realizar estas acciones.

Responsable: David Generoso Gil
Finalidad: enviarte un correo electrónico con información
Legitimación: tu consentimiento
Destinatarios: los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de Mailchimp (proveedor de hosting de davidgeneroso.com) fuera de la UE. Ver política de privacidad de Mailchimp al pie del formulario.
Derechos: podrás ejercer tus derechos, entre otros, a acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos enviando un correo a david@davidgeneroso.com
Información adicional: Política de privacidad
Quizás te interesa saber que acabo de publicar una nueva colección de relatos cuyo hilo conductor es el olvido y la memoria. Puedes hacerte aquí con él.

Aquí está toda la información sobre el Reto de Escritura Ray Bradbury (#RetoRayBradbury), técnicas y consejos para escribir los relatos, qué hacer con ellos y un í­ndice con el resto de relatos.

reto de escritura

Deja un comentario

Responsable: David Generoso Gil Finalidad: gestionar los comentarios Legitimación: tu consentimiento Destinatarios: los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa (proveedor de hosting de davidgeneroso.com) dentro de la UE. Ver política de privacidad de Webempresa Derechos: podrás ejercer tus derechos, entre otros, a acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos Información adicionalPolítica de privacidad