Me mojo: 5 tácticas infalibles para escribir relatos en vacaciones

escribir relatos en vacaciones

¡Ay, las vacaciones! Esa época idílica en la que te da lo mismo que el mundo se hunda mientras no se lleve tu chiringuito playero. Ese lapso de tiempo en el que mover un dedo cuesta más que empujar un trailer cargado de contenedores de cemento. Y no digamos la pereza que da sentarse a escribir relatos en vacaciones.

Una quimera. ¿O no?

5 tácticas que te ayudarán a escribir relatos en vacaciones

Hoy te confesaré los cinco momentos que yo uso para escribir en agosto. A mí me los transmitió mi padre, y a él mi abuelo, y a él mi bisabuelo. Y así podría seguir hasta llegar a un reptil con mis rasgos que salió del mar. Confío en que hagas lo mismo con tus hijos y en el futuro las playas se llenen de personas esgrimiendo libreta y bolígrafo. Y que vuelvan los equipajes llenos de relatos. O de novelas cortas, que es un ejercicio muy válido, como asegura Gabriella Campbell en su artículo La novela corta es más útil de lo que crees.

Ya te hablé de la forma de buscar tu hueco para escribir si tenías familia y un trabajo absorbente. Hoy trasladamos la residencia a una ciudad costera. O a una casa rural en un pueblo aparentemente abandonado. Pero el espíritu es parecido: encontrar esos momentos que te regala el día y aprovecharlos al máximo. ¿Tienes la jarra de cerveza fresquita o el tinto de verano a tu alcance? Pues vamos a ello.

 

1. Un clásico: la hamaca playera

Planta bien la sombrilla, abre la hamaca y hazte fuerte en ella. Si tu familia insiste en que te metas en el agua, alega que está muy fría. O que está como un caldo. Incluso sucia. O abarrotada. Si necesitan de tus conocimientos de arquitectura para construir un castillo de arena, justifica la negativa mostrando una herida abierta en la mano (que te practicarás con una piedra previamente). Si quieren que acompañes al niño a pescar cangrejos, toréales con un malestar general que te aqueja desde hace horas.
Recuéstate, por fin, sobre la hamaca, saca la libreta y el bolígrafo y dedícate a escribir relatos en vacaciones.

“Soy muy activo. Soy un activista. El reverso es que no sé divertirme, no sé tomar vacaciones, no sé estar sin hacer nada, no puedo pasar un día sin leer, sin escribir.”

― François Truffaut

 

2. Sacar al perro

Otro momento de tranquilidad. Ofrécete generosamente. Ganarás puntos. El perro necesita dar largas caminatas por el paseo marítimo. Y a ti te vienen bien para que bullan las ideas, para que resuelvas conflictos entre personajes o esa escena que se resiste a mostrarse en toda su intensidad. Después te puedes sentar veinte minutos en un banco para que Toby descanse y tú aproveches para escribir negro sobre blanco esas geniales ideas que cambiarán el rumbo del mundo.

escribir relatos en vacaciones
Yo conozco a uno que se fue a comprar tabaco muy lejos. “Estaban todos los estancos cerrados”, se justificó en una carta desde las islas griegas.

 

3. ‘Bajo a comprar tabaco’

Otro clásico. Procura no bajar con maletas porque tu pareja podría sospechar que las vacaciones están resultando demasiado insoportables. Antes de salir comprueba que llevas encima la libreta y el bolígrafo (o el móvil para tomar notas). Y siéntate en un banco para demostrarte a ti mismo que escribir relatos en vacaciones es posible. “Madre mía la cola que había en el estanco”. “¿A que no sabes con quién me he encontrado por la calle y me he tirado un buen rato hablando?”. “Sí, un accidente. Terrible. He llamado a los servicios de emergencia y me he quedado dando la mano a la pobre chica”. Cualquiera de esas excusas es válida para regresar tarde a casa.
Por cierto, un detalle básico: que no se te olvide comprar el tabaco. Sí, aunque no fumes.

“Hasta Dios se va de vacaciones en agosto.”

(El Coronel no tiene quién le escriba) – Gabriel García Márquez

 

4. La hora de la telenovela

Agradece a Cristal que sigan existiendo las telenovelas. Y que la sobremesa esté saturada de ellas. Es un período de casi dos horas en el que aprovecharás para escribir relatos. Te aconsejo que te enchufes a unos cascos de música. Algo que te evada del mundo exterior pero al mismo tiempo te permita adentrarte en tu mundo interior. Nada pegadizo tipo ‘Despacito’. Genial. El resto de la tarde con la melodía en la cabeza. ‘Deeeeespacito’. Te decía que música relajante y una silla para mantenerte erguido. Sofá, no. A esas horas es fácil sucumbir al sueño. ‘Quiero respirar tu cuello despacito’. Libreta en mano e imaginación despierta. Y al lío. ‘Deja que te diga cosas al oído’. Socorro. Que alguien me desconecte. ‘Para que te acuerdes si no estás conmiiiiigo’.

escribir relatos en vacaciones
Si levantas la mirada y ves algo así, cuenta con regresar a casa escoltado por los equipos de rescate.

 

5. Perderte en el bosque

Para poder escribir relatos en vacaciones con esta técnica hay que ser un astuto explorador. O saber usar una brújula. O al menos llevar gominolas y marcar el camino con ellas. El juego consiste en aprovechar una excursión al bosque para escabullirte de la vigilancia familiar. A partir de aquí comienza una carrera contrarreloj. Busca un árbol cómodo, súbete a una de las ramas cercanas y saca la libreta. La adrenalina recorrerá tu cuerpo como cuando eras un chiquillo y llegabas tarde a casa. Alcanzar la habitación sin despertar a tus padres era tu objetivo. Escribir hasta fundirte el cerebro es el tuyo en esos minutos.

Regresa de la escapada haciéndote el loco, como si no hubiera pasado nada. A los aspavientos de tu pareja responde con un “me he alejado un poco; me estaba cagando y no lo iba a hacer junto a vosotros”. Y a seguir la marcha con una victoria moral en el bolsillo.

“Tenía una casa al borde del mar, pero para ir a la playa había que pasar por delante de un bar. Nunca me bañé”

― George Best

 

Hay otros momentos a lo largo del día en los que se pueden escribir relatos en vacaciones. Pero creo que con estos cinco he dejado claro lo que pretendía transmitirte hoy: si de verdad quieres escribir, sacas tiempo de donde no lo hay.

Carga las pilas estas vacaciones. Disfruta de la familia. Sumérgete en el mar hasta que las yemas de los dedos parezcan haber cumplido noventa y nueve años. Respira aire puro si estás en plena naturaleza. Caza ardillas y luego suéltalas. Torea jabalíes con la camiseta. Lánzale una chancla a la abubilla que canturrea junto a tu ventana a las seis de la mañana.

Y, sobre todo, escribe.

 

Suscríbete y te regalo la Guía definitiva que te ayudará a comprobar que tu relato está listo para enviarse a un concurso literario. Y cada dos semanas te enviaré un correo de contenido inédito, varios enlaces de interés y un recordatorio de mis artículos por si te los perdiste.



¿Qué te gusta?

GuardarGuardar

GuardarGuardar

2 comentarios sobre “Me mojo: 5 tácticas infalibles para escribir relatos en vacaciones

  1. Yo siempre llevo un cuaderno para anotar las ideas que se me ocurren, o tiro del móvil para escribir. La excusa del tabaco no me funciona porque ya no soy fumador, peeeeeeeeeeeeeeeeeeeero la de la hamaca me viene genial XDD

    Un abrazo, David

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.