10 consejos para escribir cuentos de amor en San Valentín

La vida pasa tan rápido que, cuando menos te lo esperas, ya tienes que celebrar otra vez San Valentín. Bueno, lo de celebrar, depende de la situación sentimental en la que te encuentres. Si estás roto por dentro, lo mejor es aislarte del mundo exterior, tirar del cable del wifi, apagar el teléfono móvil y hacer acopio de helado de chocolate.

Si la vida te sonríe, reserva una mesa en un restaurante caro, compra un anillo de compromiso y haz que lo introduzcan en el postre. Sí, lo hemos visto en infinidad de películas, pero sigue funcionando.

En cualquiera de los dos casos, te aconsejo que escribas cuentos de amor. Afianzará tu relación o servirá de exorcismo. Aquí tienes diez pasos para sacar partido de la situación.

 

1. Enamórate hasta las trancas

No valen medias tintas. Abre tu corazón, tu alma, usa todos los sentidos, enamórate como en esa primera relación con la que quedaste marcado para siempre.

Si la experiencia es intensa, enriquecerá los cuentos de amor. Los personajes latirán como si fueran de carne y hueso. Y tu vida sentimental será plena. Por cierto, si te quita demasiado tiempo y no te deja escribir, léete estos consejos para encontrar tu momento.

 

2. Escribe poemas en los baños

El típico bar de carretera. Volvéis de hacer un viaje y te meas. Pides un café y entras al servicio. La puerta está tatuada de mensajes. Tu corazón palpita cual patata frita y, como buen escritor, llevas un bolígrafo en la chaqueta. Lo sacas y dedicas unos versos a la persona que ocupa tu corazón. Nunca los leerá… Eh, ¿qué haces? ¿Una foto? ¿Para tus perfiles de Instagram y Facebook? Maldita era digital. Ya no queda espacio para el romanticismo anónimo.

cuentos de amor
Entrelacemos muy fuerte nuestros dedos. Así no nos separaremos nunca.

3. A la búsqueda de un diminutivo cariñoso

Juega con la riqueza del vocabulario que tiene la lengua española. Sé original y busca un adjetivo que represente con exactitud lo que sientes por tu pareja. Que se note que sabes escribir. He aquí algunos ejemplos reales:

Amor, cielo, cariño, osito, churri, corazón, ojazos, linda, monito, amorcito, cosita, bicho, bichín, gordi, vida, mona, niña, mi lobo feroz, mi saquito de huesos, mi corazón con patas, mi cariñito adorado, nena, gorda, caramelito, gorrioncito, tesoro, gordo flaquito, princeso, bichisuás, chococrispi, petisuis, calabacín, ñami, michi, pitisú, guapito, bella, trastito, pichurri, pichón, cari, bolilla de mugre, pitusi, melón, cogollo, cachorro, querubincito, mai darlin, pequeña, mamut, mouchiño, amorcis, señor de los ñuñus, marmota, alelao, croqueta, cuqui, cookie, pequitas, chiqui, preciosa, pipa, pishi, albóndigo, pollito, amore, petiteto…

Si se te ocurre alguno más, déjamelo en los comentarios. Lo mismo esto es el comienzo de un diccionario de San Valentín o creamos una entrada en la Wikipedia.

 

4. No sólo de suspiros viven el hombre y la mujer

Está muy bien suspirar cuando piensas en la persona que te completa. Sirve como resorte interno para saber qué está pasándote y para disimular y sorberte los mocos si estás acatarrado.

Lo que sucede es que no vale sólo con suspirar. Hay que hablar, contar lo que te pasa, poner en palabras todas esas emociones que se arremolinan en tu interior.

Como escritores, debemos ser capaces de expresarlo mejor que la media. Una nota de «ya te echo de menos» al marcharnos a trabajar; un pósit pegado en la nevera con una reflexión del tipo «te he bajado el azúcar del estante de arriba del armario porque la luna no podía, pero dame más tiempo»; un ramo con una tarjeta y el texto «para la flor más hermosa del jardín, que no se encuentra entre estas que sujetas».

 

5. El humor en San Valentín

El humor es la capacidad de amar riéndote. ¿Existe algo más sano que detener un segundo el polvo porque un comentario os ha despertado la risa?

La libido se alimenta, además de afrodisíacos naturales y artificiales (almejas, curri, fresas, Chanel n.º 5…), de la risa. Haz reír a un hombre o a una mujer y poseerás la mitad de su corazón. Y si tu sentido del humor no se basa en el chiste de Mistetas, ya tienes la otra mitad ganada.

Utiliza el ingenio y escribe un texto divertido, un monólogo sobre San Valentín. Y recítaselo cuando te diga que nunca le haces un regalo en condiciones. El don de la palabra es el mejor regalo. ¿O no?

cuentos de amor
Los gatos, cuando no están grabando vídeos graciosos para Youtube, están ronroneando de amor.

6. El barco hace aguas: planifiquemos los cuentos de amor

Si la relación empieza a dar muestras de cansancio, si ya no os miráis a los ojos sin desviar la cabeza, si prefieres ver una serie a acostarte con tu pareja (no sirve como excepción ni «Juego de Tronos»), si pasáis más tiempo justificando que os queréis que amándoos de verdad, ha llegado el momento de tomar notas.

Apunta en tu cuaderno de escritor las emociones que te provoca el proceso de caída en picado. Escribe los diálogos significativos. Imagina cómo cambiaría una situación si hubiera ido por otro camino. Juega con tu relación como lo harías con una historia de ficción. Y si no te sirve para recuperarla, al menos tendrás un microcuento cojonudo. O un poemario para cortarse las venas.

 

7. Sálvese quien pueda

Es el momento de repartir los discos, los libros, los muñecos de peluche, los táper y los hijos (por eso siempre he defendido que el número ideal es par). Procura que acaben en tu maleta los ensayos de literatura, las biografías de escritores, los libros de relatos y los cuchillos que cortan.

Redondea el cuento de amor con las nuevas emociones, la angustia vital que recorre tus venas, las ganas de mandarlo todo a la mierda, que al final se convertirán en un reiniciar la vida con una mejora del software.

 

8. Escribe los cuentos de amor desde la desesperación

Hala, ya lo has conseguido. Estás solo. Ahora tienes todo el tiempo del mundo para escribir. Olvídate de crear nuevas aficiones. No vayas al gimnasio. Estás estupendo así. Queda con los amigos para usarlos como clínex. Cuéntales la ruptura, recréate en los detalles, deja en buen lugar a tu ex. Una relación es una cosa de dos en la que generalmente tú tienes la mayor parte de la culpa.

En caliente, corre hacia tu casa, siéntate frente al escritorio y transcribe lo que has narrado oralmente un rato antes. Sufre de nuevo el dolor de amar y no ser amado, los remordimientos de no amar y ser amado, la angustia del porvenir incierto.

El cuento de San Valentín está casi escrito.

cuentos de amor
La típica postura en la bicicleta que facilita el paseo romántico.

9. No llames a tu pareja el 14 de febrero

La tentación es fuerte. Lo sé. San Valentín es un canto de sirenas que te promete recuperar el amor si das un paso al frente. No lo des. Se acabó. No hay nada que hacer para cambiar la situación.

Excepto, quizás, terminar alguno de los cuentos de amor. Úsalos para explorar los recovecos de la relación. Aprende de ella a través de las reflexiones que escupas sobre el papel. Un paracetamol al precio de unas cuartillas. Un ansiolítico a coste cero. Eso reforzará la seguridad en ti mismo. Sentirás que ya nada puede hacerte daño. Aunque sea mentira.

 

10. No envíes los cuentos de amor a tu ex

Un último consejo: no llames un día a la puerta de tu ex para regalarle el cuento en el que explicas lo que hiciste mal. Tampoco se lo pases por debajo de la puerta. Ni se lo envíes por correo. Ni con un mensajero (bastante liados están entregando los paquetes de Amazon).

Guarda los cuentos de amor en un cajón y corrígelos en unas semanas. Quizás en el San Valentín del año que viene puedan ver la luz. El tiempo corre y está ya a la vuelta de la esquina.

 

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