Ocho razones a favor de los lunes

me encantan los lunes

Escribir ocho razones a favor de los lunes es una tarea casi imposible, pero hacerlo el mismo día, es como encontrarte un billete de cincuenta euros en el suelo de una oficina bancaria, agacharte a recogerlo y que el interventor no aproveche para robarte la cartera del bolsillo trasero del pantalón. Tecleo frente al ordenador un lunes, así que me vais a perdonar si las palabras que salen de mis dedos están influidas por ser el peor día de la semana, y las ocho razones a favor se convierten en una sarta de tonterías. Continuar leyendo “Ocho razones a favor de los lunes”

La máquina del tiempo era una silla plegable de Ikea

máquina del tiempo de IKEA

Cuando terminamos de discutir, la tristeza lo invadió todo. Alguna vez imaginé la escena en mi cabeza, y nadie salía vencedor; excepto el tiempo, que se paseaba entre Eva y yo sabiendo que, al final, las cosas encajarían en el lugar predestinado para ello. La amistad llegó a un punto de no retorno, traspasó límites para los que no había vuelta atrás. Eva recogió del suelo los pequeños muñecos de plástico, los introdujo en una bolsa de tela y se marchó del parque con pasos cortos. Yo me quedé pensando si tirarme de cabeza por el tobogán o dar patadas a un balón que rodaba sin dueño cerca del arenero de los perros. Tenía siete años, tres semanas y dos días, y una vida entera para reírme de aquello. Continuar leyendo “La máquina del tiempo era una silla plegable de Ikea”

Un barrizal de hierbajos

la infancia no es un camino de rosas

La infancia de Carmen no fue un camino de rosas; más bien un barrizal de hierbajos. Las burlas en el colegio eran el menú habitual de su dieta, y los moratones emocionales, el postre que se regalaba de camino a casa. Los padres la cambiaban de colegio con el inicio de cada curso y ella, en lugar de aprovechar la nueva oportunidad, agachaba el ánimo y se perdía en sus ensoñaciones. Continuar leyendo “Un barrizal de hierbajos”